Tetrahidrocannabinol o THC: El componente psicoactivo de la marihuana

Molecula de THC

La planta del cannabis es una de las primeras plantas cultivadas por el hombre. Se tiene noción de que ha sido utilizada como alimento, medicina y en rituales religiosos desde hace más de dos milenios (1, 2). Como veremos en este escrito, los compuestos que ésta produce, especialmente el THC, han tenido mucho que ver con el uso de la planta. 

Descubriendo el THC: El compuesto clave de la marihuana

¿Qué es el THC?

El tetrahidrocannabinol, más conocido como THC, es un tipo de cannabinoide y el componente psicoactivo principal que se encuentra en la planta del cannabis. Su nombre completo es delta-9-tetrahidrocannabinol, abreviado como delta-9-THC, que corresponde a la forma más conocida y estudiada del THC. 

¿Cuándo se descubrió el THC?

El THC fue aislado de la planta de Cannabis en 1964 por el célebre investigador Raphael Mechoulam. 

¿Dónde se encuentra el THC en la planta?

El THC, igual que otros cannabinoides y que los terpenos del cannabis, se encuentra en los tricomas glandulares de la flor del Cannabis. Estos tricomas son más abundantes en las plantas con flores femeninas no fertilizadas (10). A través de un proceso complicado que ocurre en los tricomas (llamado biosíntesis de cannabinoides), los terpenoides y los fitocannabinoides se forman a partir de un precursor común, el pirofosfato de geranilo (11).

Este proceso, dará origen a los cannabinoides en su forma ácida, expresado como una “A” al final del nombre del cannabinoide. Por lo tanto, el ácido delta-9-tetrahidrocannabinólico (THCA) es el compuesto que se encuentra en la planta de manera natural. Si bien esta molécula por sí misma puede generar una respuesta en el organismo, el sometimiento al calor hará que se produzca la descarboxilación y pierda la propiedad ácida, convirtiéndose en la potente molécula neutra bioactiva que conocemos como THC.

¿Qué concentración en THC tiene la marihuana?

Se han identificado más de 100 fitocannabinoides en las flores de Cannabis hasta el día de hoy, incluyendo delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), cannabidiol (CBD), cannabinol (CBN), cannabigerol (CBG), cannabicromeno (CBC), tetrahidrocannabivarina (THCV), cannabidivarina (CBDV), cannabinodiol (CBND), cannabinidiol (CBDL), entre otros (4). De estos, el THC es el que se encuentra en mayor proporción y al que se le atribuye el efecto psicoactivo de la planta.

La concentración de tetrahidrocannabinol en las plantas de cannabis puede ser distinta de una variedad a otra, pero generalmente se mantiene por arriba del 18% de THC para fines comerciales. Este porcentaje es el resultado del fitomejoramiento a través de los años para producir quimiotipos o variedades ricas en THC y así, potenciar sus efectos en los usuarios (12).

Del mismo modo, actualmente se han desarrollado tipos de marihuana con un contenido muy bajo en tetrahidrocannabinol. Es por ello que se pueden comprar flores de cannabis CBD en muchos países de Europa, anunciándose como “la marihuana legal”, debido a que mantienen los niveles de THC por debajo del límite legal (entre 0,2 y 1%, según el país).

Los fitocannabinoides como el THC son sustancias químicas que tienen la capacidad de interactuar con el sistema endocannabinoide. No son exclusivos del cannabis, también pueden ser encontrados en plantas como la Echinacea (E. purpurea, E. angustifolia y E. pallida), la flor de Sechuan o flor eléctrica (Acmella oleracea), la flor de papel (Helichrysum umbraculigerum) y la hepática o rádula (Radula marginata; 3).

Efectos del THC

¿Cómo actúa el THC?

Cannabis sativa es una planta de tonalidades diversas que sobresale de entre otras debido a su aroma, particularidad que le conceden ciertas sustancias químicas presentes en su flor. Estas sustancias, llamadas terpenos y terpenoides, junto con los fitocannabinoides, son los componentes principales de la flor del cannabis y a las que se atribuyen efectos terapéuticos y psicoactivos.

El tetrahidrocannabinol es el fitocannabinoide responsable del efecto psicoactivo de la planta del Cannabis. Este efecto se produce ya que el THC, es un agonista parcial del receptor cannabinoide 1 (CB1) y el receptor cannabinoide 2 (CB2). 

Al presentar esta afinidad, el THC activa el sistema endocannabinoide y desencadena mecanismos para producir signos neuroconductuales.

¿Qué significa que el THC es psicoactivo?

Toda sustancia que produce un estado alterado de conciencia o que afecta la actividad mental, se le considera psicoactiva. El tetrahidrocannabinol por ejemplo, produce signos o síntomas que incluyen la reducción de movilidad, hipotermia, analgesia y sedación, que es a lo que se le define como la tétrada cannabinoide (6).

El efecto séquito y el THC

El efecto del cannabis no solo se debe a que el THC se une a los receptores endocannabinoides (CB1 y CB2). Se dice que su potencia está vinculada a los terpenos y terpenoides que se encuentran también en la flor. La sinergia herbal (7) resultante de la combinación de todos los componentes que forman la planta del cannabis dan como resultado el efecto séquito (entourage effect).

El efecto séquito, se refiere a la potenciación o disminución de la efectividad del cannabis cuando sus diversos componentes actúan conjuntamente.

Por ejemplo, la efectividad del aceite de cannabis para tratar el acné quizá no solo se deba a la presencia de cannabinoides, sino a su sinergia con el limoneno, un terpenoide presente en las flores de cannabis y que es conocido por su acción antibacterial. Otro ejemplo es que la presencia de CBD o cannabidiol en la planta de cannabis reduce los efectos secundarios que se pueden generar cuando se administra THC solo (8).

En la planta de Cannabis, el efecto séquito se debe a que contiene más de 500 terpenos, terpenoides y cannabinoides (9), que dan origen a la posibilidad de muchísimas combinaciones capaces de modular el efecto del THC. Razón por la cual, su reproducción en el laboratorio no es viable y, en consecuencia, el efecto séquito se mantiene como hipótesis.

El hecho de que el efecto séquito no se pueda reproducir artificialmente, es una evidencia de que los productos naturales pueden ser poderosas herramientas que la ciencia no puede alcanzar a medir con exactitud.

Usos del THC: Potencial terapéutico de la marihuana

En el pasado, incluso antes del aislamiento del THC, las plantas de marihuana tenían concentraciones de fitocannabinoides más equilibradas y quizá por ello, tenían mejores efectos terapéuticos. Si bien ahora con plantas tan potentes, la marihuana se ha relacionado científicamente con efectos negativos, no todo está perdido. El cannabis medicinal aún es un concepto que sigue vigente, ya que existen algunos efectos que siguen significando un beneficio para los usuarios. 

El THC en el cerebro puede funcionar como agente antinflamatorio (13, 14), generar una ligera actividad broncodilatadora (15, 16) y ser utilizado como analgésico (16, 17). No obstante, su uso debe someterse a una estricta evaluación del riesgo-beneficio, idealmente bajo la supervisión de un profesional de la salud. 

El uso regular a largo plazo de marihuana alta en THC puede producir daños irreversibles como resultado del efecto del THC en el cerebro

THC como tratamiento

¿Para qué enfermedades se utiliza la marihuana?

Aunque el THC es un agente de riesgo para la función neuronal, su uso se fomenta para aliviar padecimientos complejos para los cuales no se tienen tratamientos efectivos

Algunos de estos padecimientos son la esclerosis múltiple, el dolor neuropático y la fibromialgia. Asimismo, el cannabis puede ser un tratamiento paliativo para aliviar los efectos de la quimioterapia en pacientes con cáncer (18).

El uso de cannabis para otras enfermedades, o para fines recreativos, se recomienda se lleve a cabo con variedades que contengan bajas concentraciones de THC

Las plantas de cannabis predominantemente ricas en CBD, con niveles muy bajos de THC, como el cáñamo, evitan los efectos psicoactivos no deseados que puede producir la marihuana.

Usos medicinales aprobados para el THC

  • Dolor crónico (19, 20)
  • Esclerosis múltiple (21)
  • Dolor, náuseas y vómito por quimioterapia (22, 23)
  • Tratamiento de la fibromialgia (24)
  • Analgesia de rescate después de una cirugía (25). Necesita vigilancia cercana por un profesional de la salud.
  • Mejora del apetito (26)

¿Qué efectos tiene el THC a largo plazo?

Lo que ocurre cuando se consume marihuana regularmente no es precisamente lo que tu quisieras para tu cerebro. Si bien a corto plazo el cannabis puede generar sensaciones agradables y placenteras, también existen riesgos en la salud mental que se deben al uso crónico del THC. Toma en cuenta que los efectos benéficos y riesgosos de la marihuana en el cerebro varían de persona a persona. Sin duda, puede resultar en una herramienta de apoyo para personas con cáncer, esclerosis múltiple, fibromialgia o dolor crónico; pero al final es decisión del médico si puede ayudar en alguna enfermedad.

Aún hay mucho por descubrir sobre el THC y el cannabis

La composición de las flores de cannabis es compleja y difícil de caracterizar por completo. Todas las plantas de cannabis, sin importar si son de la misma variedad o quimiotipo, tendrán algún grado de disparidad entre ellas, ya que la formación de terpenos, terpenoides y cannabinoides dependerá de la calidad de la tierra, las condiciones ambientales de cultivo y el fenotipo particular.

La planta del cannabis empezó a ser estudiada con mayor detalle a partir del aislamiento del THC, pero su composición intrincada, ofrece una amplia gama de posibilidades que siguen siendo motivo de investigación en la actualidad.

* Este post es en memoria del padre de la ciencia de los cannabinoides, el Profesor Raphael Mechoulam quien falleció el pasado 10 de marzo de 2023.

Referencias
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  2. Russo E. B. (2007). History of cannabis and its preparations in saga, science, and sobriquet. Chemistry & biodiversity, 4(8), 1614–1648. https://doi.org/10.1002/cbdv.200790144
  3. Messina, F., Rosati, O., Curini, M & Marcotullio, M.C. (2015) Chapter 2 – Cannabis and Bioactive Cannabinoids. Studies in Natural Products Chemistry. Elsevier. Pages 17-57, https://doi.org/10.1016/B978-0-444-63473-3.00002-2
  4. Salami, S. A., Martinelli, F., Giovino, A., Bachari, A., Arad, N., & Mantri, N. (2020). It Is Our Turn to Get Cannabis High: Put Cannabinoids in Food and Health Baskets. Molecules (Basel, Switzerland), 25(18), 4036. https://doi.org/10.3390/molecules25184036
  5. Tagen, M., & Klumpers, L. E. (2022). Review of delta-8-tetrahydrocannabinol (Δ8 -THC): Comparative pharmacology with Δ9 -THC. British journal of pharmacology, 179(15), 3915–3933. https://doi.org/10.1111/bph.15865
  6. Wiley, J. L., & Martin, B. R. (2003). Cannabinoid pharmacological properties common to other centrally acting drugs. European journal of pharmacology, 471(3), 185–193. https://doi.org/10.1016/s0014-2999(03)01856-9
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  12. Vergara, D., Gaudino, R., Blank, T., & Keegan, B. (2020). Modeling cannabinoids from a large-scale sample of Cannabis sativa chemotypes. PloS one, 15(9), e0236878. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0236878
  13. Evans F. J. (1991). Cannabinoids: the separation of central from peripheral effects on a structural basis. Planta medica, 57(7), S60–S67.
  14. Anil, S. M., Peeri, H., & Koltai, H. (2022). Medical Cannabis Activity Against Inflammation: Active Compounds and Modes of Action. Frontiers in pharmacology, 13, 908198. https://doi.org/10.3389/fphar.2022.908198
  15. Tashkin, D. P., & Roth, M. D. (2019). Pulmonary effects of inhaled cannabis smoke. The American journal of drug and alcohol abuse, 45(6), 596–609. https://doi.org/10.1080/00952990.2019.1627366
  16. Russo E. B. (2011). Taming THC: potential cannabis synergy and phytocannabinoid-terpenoid entourage effects. British journal of pharmacology, 163(7), 1344–1364. https://doi.org/10.1111/j.1476-5381.2011.01238.x
  17. Ware, M. A., Jensen, D., Barrette, A., Vernec, A., & Derman, W. (2018). Cannabis and the Health and Performance of the Elite Athlete. Clinical journal of sport medicine : official journal of the Canadian Academy of Sport Medicine, 28(5), 480–484. https://doi.org/10.1097/JSM.0000000000000650
  18. MacCallum, C. A., & Russo, E. B. (2018). Practical considerations in medical cannabis administration and dosing. European journal of internal medicine, 49, 12–19. https://doi.org/10.1016/j.ejim.2018.01.004
  19. Russo, E. B., Guy, G. W., & Robson, P. J. (2007). Cannabis, pain, and sleep: lessons from therapeutic clinical trials of Sativex, a cannabis-based medicine. Chemistry & biodiversity, 4(8), 1729–1743. https://doi.org/10.1002/cbdv.200790150
  20. Haroutounian, S., Ratz, Y., Ginosar, Y., Furmanov, K., Saifi, F., Meidan, R., & Davidson, E. (2016). The Effect of Medicinal Cannabis on Pain and Quality-of-Life Outcomes in Chronic Pain: A Prospective Open-label Study. The Clinical journal of pain, 32(12), 1036–1043. https://doi.org/10.1097/AJP.0000000000000364
  21. Notcutt, W., Langford, R., Davies, P., Ratcliffe, S., & Potts, R. (2012). A placebo-controlled, parallel-group, randomized withdrawal study of subjects with symptoms of spasticity due to multiple sclerosis who are receiving long-term Sativex® (nabiximols). Multiple sclerosis (Houndmills, Basingstoke, England), 18(2), 219–228. https://doi.org/10.1177/1352458511419700
  22. Johnson, J. R., Burnell-Nugent, M., Lossignol, D., Ganae-Motan, E. D., Potts, R., & Fallon, M. T. (2010). Multicenter, double-blind, randomized, placebo-controlled, parallel-group study of the efficacy, safety, and tolerability of THC:CBD extract and THC extract in patients with intractable cancer-related pain. Journal of pain and symptom management, 39(2), 167–179. https://doi.org/10.1016/j.jpainsymman.2009.06.008
  23. Abrahamov, A., Abrahamov, A., & Mechoulam, R. (1995). An efficient new cannabinoid antiemetic in pediatric oncology. Life sciences, 56(23-24), 2097–2102. https://doi.org/10.1016/0024-3205(95)00194-b
  24. Fiz, J., Durán, M., Capellà, D., Carbonell, J., & Farré, M. (2011). Cannabis use in patients with fibromyalgia: effect on symptoms relief and health-related quality of life. PloS one, 6(4), e18440. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0018440
  25. Holdcroft, A., Maze, M., Doré, C., Tebbs, S., & Thompson, S. (2006). A multicenter dose-escalation study of the analgesic and adverse effects of an oral cannabis extract (Cannador) for postoperative pain management. Anesthesiology, 104(5), 1040–1046. https://doi.org/10.1097/00000542-200605000-00021
  26. Cota D, Marsicano G, Lutz B, Vicennati V, Stalla GK, Pasquali R, Pagotto U. Endogenous cannabinoid system as a modulator of food intake. Int J Obes Relat Metab Disord. 2003 Mar;27(3):289-301. doi: 10.1038/sj.ijo.0802250. PMID: 12629555.

Información sobre el THC (preguntas frecuentes)

¿Qué significan las siglas THC?

Las siglas THC se refieren al nombre tetrahidrocannabinol, un tipo de cannabinoide el cual químicamente está formado por carbono, hidrógeno y oxígeno. 

¿Cuál es la fórmula química del THC?

Fórmula química del THC: C21H30O2

¿Cuáles son las diferencias entre delta-9-THC y delta-8-THC?

Delta-9 alude a la configuración de la estructura molecular del THC. El delta-8-THC, aunque tiene la misma composición química que el delta-9-THC, tiene una configuración distinta, con enlaces moleculares diferentes. Aunque parece una discrepancia menor, esta isomería les da propiedades diferentes a las dos moléculas de THC y, por ende, resultan en efectos distintos en el organismo (5). Cabe mencionar que las siglas de THC se utilizan únicamente para describir al delta-9-THC en la literatura.

Masha Burelo
Investigadora en cannabinoides | Doctoranda en Neurociencia

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