Qué significa 420: El Día Mundial de la Marihuana

Qué es 420

El 20 de abril se celebra el Día Mundial de la Marihuana, también conocido como “420”. Esta fecha se ha convertido en un día simbólico para los apasionados del cannabis en todo el mundo, quienes se reúnen para celebrar la planta y su cultura. Pero, ¿de dónde viene esta tradición y por qué se celebra el 20 de abril? Te explico el origen del 420, su significado y cómo se ha convertido en el día de los defensores de la legalización y la despenalización del cannabis.

¿Qué significa el número 420?

Para los que están fuera del mundo cannábico, “420” pasa como un número más, que quizá no significa nada en sí mismo. Podría indicar cualquier cosa: un peso, precio, dirección de una calle, un número de turno en la sala de espera del banco. En efecto, no hay número que no tenga significado: por definición, es un signo que representa siempre algo. 

Pero aquí, en esta cofradía cannábica, todos sabemos qué representa el 420. Humito, olor dulce, una hoja de cinco o siete puntas, una flor pegajosa, un joint dando la vuelta en una ronda de amigos. 

El 420 es un guiño, un código no-tan-secreto, una manera de identificación colectiva para todos los que orbitamos alrededor del mundo de la marihuana. Una sigla para una conversación: de qué hablamos cuando hablamos de porro. Por eso, desde hace un tiempo, no podemos saber exactamente cuánto, todos los 20 de abril, en cada vez más lugares del mundo, celebramos algo así como el Día de la Marihuana

Así, a las 4:20 horas de la tarde del día 20 del mes 4, usuarios de la planta milenaria en todo el planeta quedan para honrar el momento, o suben a sus redes sociales alguna manifestación alegórica a las flores de marihuana. Instagram se llena de humo virtual y GIFs animados, algunas radios pasan reggae, los grow shops hacen descuentos es, los raperos –de Snoop Dog a Wiz Khalifa, y de L-Gante a Duki– hacen bandera de la planta, y todo el planeta azul llamado Tierra se pone un poco más verde.

Origen del 420

Lo que menos se sabe es, por cierto, de dónde viene este número, cómo nació, con qué razones y cómo se ligaron estas tres cifras que conforman el 420 –el mensaje– con la lucha cannábica.

Hay mucha mitología alrededor de la sigla 420. Por un lado, unos dicen que ese era el código con el que los policías de California se avisaban que tenían entre manos un delito por consumo de marihuana (“Marijuana smoking progress”). Para otros, las 4:20 es la hora del té en Holanda; y algunos dicen que 420 son los componentes químicos de la planta Cannabis sativa. Pero son todas hipótesis fallidas. La verdad sobre el origen del 420 radica en el espíritu de cinco adolescentes de los años 1970.

¿Cuál es el verdadero significado de 420?

El origen del 420 se remonta a la década de 1970 en California, Estados Unidos, donde un grupo de jóvenes estudiantes de secundaria del San Rafael High School, se reunía a las 4:20 pm para fumar marihuana.

Steve Capper, Dave Reddix, Jeffrey Noel, Larry Schwartz y Mark Gravich, un quinteto que en la temprana juventud se hacía llamar los Waldos, son los únicos que pueden mostrar pruebas físicas de que algo tuvieron que ver con el nacimiento y apogeo del 420.

De acuerdo con la historia que han contado durante las últimas dos décadas, todo comenzó un día de otoño de 1971, época de cosecha, cuando los Waldos se enteraron de que un integrante de la Guardia Costera de la península de Point Reyes ya no podía cuidar de su cultivo (ilegal) de plantas de marihuana.

Como si se tratara de la búsqueda del tesoro, se decía que el propio agente de la Guardia Costera había hecho un mapa para que el que quisiera pudiera llegar. De alguna manera, eso llegó a los Waldos, quienes decidieron ir a por el botín vegetal.

Entonces, los Waldos quedaron en encontrarse a las 4.20 horas de la tarde en el monumento a Louis Pasteur de la escuela, ya que a esa hora todos podían llegar a tiempo después de las materias extracurriculares que cada uno cursaba.

Las primeras salidas a buscar el cultivo fueron un fracaso, pero el grupo no desistió en la idea de conseguir esa marihuana gratis. “Nos reuníamos a las 4.20, subíamos a mi viejo Chevy Impala 66 y, por supuesto, fumábamos hasta llegar a Point Reyes. De hecho, fumábamos todo el tiempo que estábamos ahí fuera. Lo hicimos semana tras semana“, dijo Steve al Huffington Post, tiempo atrás.

La historia del código secreto de la marihuana 420

El código que usaban entre ellos para estas escapadas empezó a ser “Louis 4.20”, hasta que simplemente sobrevivió el número 420. El tesoro jamás lo encontraron, pero la costumbre quedó, y los chicos empezaron a encontrarse para fumar en un muro fuera de la escuela (“wall”, en inglés, por eso lo de “Waldos”).

Para ellos, “420” era una manera de hablar de marihuana sin que pudieran entenderlos ni sus maestros, ni sus madres, ni otros compañeros que no compartían el hábito de consumir la dulce planta, en una época cuya tolerancia social no era la de ahora.

El código podría haber nacido y muerto con estos cinco amigos, pero hay vueltas del universo que no tienen explicación lógica. San Rafael, la ciudad californiana de los Waldos, está a 50 kilómetros de la gran San Francisco. 

¿Cómo se popularizó el 420 para hablar de la marihuana?

Los Grateful Dead, una de las bandas emblemáticas del hippismo de California y de la psicodelia de fines de los 60, abandonaron la gran ciudad durante un tiempo y se mudaron a Mary County, una zona que quedaba a pocas cuadras del colegio de los Waldos. Una vuelta de la casualidad o del destino.

El padre de Mark Gravich, uno de los Waldos, se hizo cargo de la administración de las propiedades inmobiliarias de los Dead. El hermano mayor de Dave Reddix, Patrick, era el manager de una banda alternativa que habían armado algunos de los músicos junto a David Crosby, porque era muy amigo del bajista de los Grateful Dead, Phil Lesh.

De ese modo, los Waldos empezaron a frecuentar los ensayos de la mítica banda y a fumar marihuana con ellos. “Así que solíamos pasar el rato y escucharlos tocar música y fumar mientras ensayaban para los conciertos. Creo que es posible que mi hermano Patrick haya divulgado el 420 a través de Phil. Y yo también, porque estaba saliendo con él y su banda como roadie (plomo) cuando estaban haciendo una gira de verano que dirigía mi hermano”, contó Reddix.

Los Waldos también accedían a las fiestas de la banda, así que el 420 pasó literalmente de boca en boca. “Íbamos con el padre de Mark, que era un padre moderno de los años 60”, dijo Steve a Huffington Post. “Había un lugar llamado Winterland y siempre estábamos detrás del escenario corriendo, o en el mismo escenario, y, por supuesto, usábamos esas frases. Cuando alguien rulaba un porro o algo así, era “Ey, 420”. Así, el término comenzó a extenderse por esa comunidad, contó.

El 28 de diciembre de 1990, un grupo de Deadheads (como se hacían llamar los fans de los Grateful Dead) en Oakland repartió folletos que invitaban a la gente a fumar 420 el 20 de abril a las 4:20 h. de la tarde. Uno de los flyers terminó en manos de Steve Bloom, ex cronista de la revista High Times, la primera publicación sobre cultura cannábica del mundo. Así empezó la verdadera expansión global del código, casi 20 años más tarde que el Big Bang original.

La primera vez que se publicó 420 en una revista sobre cannabis

La célebre revista cannábica High Times exhibió el panfleto sobre 420 en una nota de 1991 y empezó a hacer referencia al término 420. El código de los Waldos cruzó fronteras y culturas y volvió a su origen. El eterno retorno: en 1998, uno de los Waldos avisó que ellos eran quienes eran, y un periodista de la High Times reveló, por primera vez, la historia del origen del 420.

El encuentro del tesoro ilegal

La historia podría terminar aquí. Pero en 2016, después de investigar durante dos años, los Waldos conocieron finalmente al dueño de aquellos cultivos ilegales de marihuana de sus inicios. Era Gary Newman, que ya tenía 68 años. El viejo guardia les contó que, mientras estaba destinado en Point Reyes, cuidaba el faro de la zona y plantó la célebre maceta en un terreno federal muy cercano a su lugar de trabajo. 

Cultivó durante varios años, pero efectivamente, en el otoño de 1971, el agente tuvo miedo de ser atrapado por la policía y fue entonces cuando dibujó el mapa del tesoro y se lo dio a sus cuñados, Bill y Pat McNulty. Había sido Bill quien le compartió el mapa a Steve Capper. Paradójicamente, Newman estuvo 45 años sin saber que su plantita perdida fue la inspiración y el origen para un código que hoy es más famoso, incluso, que los Grateful Dead.

Fero Soriano
Periodista especializado en la historia del cannabis. Autor del libro "Marihuana, la historia. De Manuel Belgrano a las copas cannábicas". En poco más de dos décadas de periodismo, fue distinguido [...]

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