Los Beatles y la marihuana: el día que Bob Dylan les dio el primer porro

The Beatles

Los Beatles y la marihuana: el día que Bob Dylan les dio de probar porro y el mundo cambió para siempre

La noche del viernes 28 de agosto de 1964, en la suite de un hotel de Nueva York, cambió el mundo. Una (no tan) pequeña calada para el Hombre, un gran paso para la Humanidad. 

En aquella calurosa jornada de hace más de medio siglo, los cerebros de los cuatro Beatles probaron por primera vez el efecto psicoactivo del THC. Esa noche, Bob Dylan les trajo de regalo una bolsa llena de cogollos y todo se transformó para siempre. La cultura, la música y la mirada de las cosas se modificaron en ese momento y no hubo retorno (por suerte).

El encuentro entre estas cinco mega estrellas generó una combinación química tipo Big Bang que, de alguna manera, torció para siempre el rumbo del rock, el pop, la moda, la espiritualidad y más también

Después de aquella reunión, los chicos de Liverpool saltaron de la candidez adolescente a la profundidad lírica y musical de la adultez. Y Dylan tampoco salió ileso de esa colisión: en su siguiente disco abandonó el folk y le agregó guitarra eléctrica y voz al inconsciente colectivo de los Estados Unidos. 

A pesar de que tenían la misma edad –entre 21 y 24 años–, los Beatles idolatraban a Dylan desde que escucharon The Freewheelin’ Bob Dylan (1963). El músico de Minnesota también admiraba a los cuatro británicos y estaba fascinado con lo que generaban en todo el planeta. 

Para esa visita a Nueva York, las dos partes hicieron los movimientos necesarios con el fin de conocerse. Después del show en el estadio de tenis de Forest Hills, en Queens, el cuarteto volvió rápidamente a la suite del sexto piso del hotel Delmonico en Manhattan, donde se alojaba.

Mientras el DJ Murray the K preparaba los discos para la fiesta post concierto, los ingleses junto a su manager Brian Epstein se metieron a cenar en una suite. 

El encargado de traer al hotel a Dylan fue el periodista del New York Post (luego manager de bandas de rock) Al Aronowitz, quien a su vez había iniciado a Dylan en la marihuana el año anterior, después de reunirse con el poeta Allen Ginsberg y otros referentes del movimiento beatnik. 

Lo cierto es que aquella noche de 1964 alguien pasó a buscar a Bob por la zona de Woodstock, donde vivía, después levantaron al periodista en Nueva Jersey, y de ahí todos marcharon hasta la cabina telefónica que estaba frente al Delmonico, desde donde llamaron para que los hicieran subir.

– Ey, llegamos.

Cerca de tres mil personas rodeaban la cabina telefónica y el célebre edificio de la avenida Park y calle 59 donde vivían los Beatles. El sexto piso estaba lleno policías en los pasillos. 

En la suite, abundaban las bebidas caras. Pero cuando Epstein le preguntó a Bob qué quería tomar, él le respondió con su sequedad característica: “Traigan vino barato”. 

Simultáneamente, alguien del grupo le ofreció unos “corazones púrpuras”, píldoras de anfetaminas marca Drinamyl que mantenían a todos despiertos y que, hasta ese momento, era la única droga que los Beatles habían consumido con cierta regularidad durante su experiencia en los bares de Hamburgo. Pero Dylan las rechazó y sugirió entonces el plan maestro: fumar un poco de flores. 

Epstein le confesó que nunca lo habían hecho. Dylan rió incrédulo y preguntó entonces qué habían querido decir en la canción I Want to Hold Your Hand con aquello de “and when I touch you I get high, I get high”. 

Sorprendido y entre risas, Lennon le explicó que había entendido mal, que la canción decía “I can’t hide” (“no puedo esconderme”, en lugar de “me coloco”). Entonces, Víctor Maymudes, asistente de giras de Dylan, le pasó la bolsa llena de cogollos de cannabis, con la que llenaron un recipiente para frutas, y Bob Dylan lió el primer porro que fumarían los Beatles. 

Reacciones de los Beatles al fumar el primer porro

Lennon designó a Ringo como el “catador real”, y Dylan se lo llevó a otra habitación y le pasó el cigarrillo. Todo tenía una solemnidad insólita y juguetona. La inexperiencia del baterista lo llevó a fumarlo entero, sin pasarlo, y quedó como si hubiera metido la cabeza en el tambor de su batería durante “Helter Skelter”. 

“Fue la primera vez que realmente fumé marihuana y me reí y me reí y me reí”, contó Ringo en una entrevista televisiva, muchos años después. 

Paul también hizo un relato del momento en “Hace muchos años”, libro de Barry Miles publicado en 1997: “La primera vez que fumé me pegó realmente mucho. Fue todo un descubrimiento, algo diferente. George Harrison, John y yo estábamos sentados en la sala principal de la suite, bebiendo. Estábamos ahí con nuestros whiscolas y Dylan acababa de darle una calada a Ringo. 

Ringo vino y le preguntamos: ‘¿Cómo es?’. ‘El cielo raso se me está viniendo encima’, nos respondió. Y nosotros exclamamos: ‘¡Oh, Dios! ¡Tenemos que probarla!’, y saltamos y corrimos a la habitación de atrás, primero John, después George y yo, y después Brian. Todos fumamos una calada y durante unos cinco minutos decíamos: ‘Esto no hace nada. ¿Sentís algo?’ Y empezábamos a reírnos de forma incontrolable”.

A todos les pegó de manera especial. A Epstein, que era una persona elegante y reservada, lo encontraron con una tacha entre los labios. Se miraba al espejo, se señalaba y se gritaba “¡judío!”. George caminaba como un mimo detrás de Paul, y John con Ringo se decostillaban de la risa en el suelo. 

Dylan también entró en sincro y durante un buen rato se pasó atendiendo el teléfono de la habitación al grito “¡Hola, habla la beatlemanía!”. Años más tarde, en el show de Conan O’Brien, ante millones de televidentes, Starr recordó: “Imaginate: ¡Dylan fue tu primer dealer!”. 

Paul Mc Cartney creyó que estaba atravesando un momento de iluminación y pidió lápiz y papel: “Me pasé toda la noche corriendo de un lado para el otro, y más tarde, cuando volví al dormitorio, descubrí el Significado de la Vida. Quería contarle a la gente de qué se trataba. Yo era el más grande descubridor, en ese mar de marihuana, en Nueva York. Navegaba por los mares y lo había descubierto”. Cuando el asistente Mal Evans finalmente le encontró lápiz y papel, anotó un proto tuit algo misterioso: “Hay siete niveles”. 

“Es un comentario bastante sucinto; guarda relación con muchas religiones mayores, aunque yo lo ignoraba en aquel entonces. Lo sabemos ahora porque hemos prestado mucha atención a esas cosas desde aquel tiempo, pero esa fue la primera vez”, le dijo McCartney a Miles treinta años más tarde, y admitió: “Estábamos como orgullosos de que Dylan nos hubiera iniciado en la marihuana. Era como ser iniciado en la meditación y haber recibido tu mantra del Maharishi”.

Discografía The Beatles

Influencia de la marihuana en los Beatles

Desde aquella noche, la influencia cannábica en el desarrollo artístico de los Beatles pasó a ser trascendental y les abrió las puertas de la percepción. “Ampliaron su mente”, en palabras de su jefe de prensa, Derek Taylor. “Hasta el advenimiento del rap, la música pop se mantuvo en gran parte influenciada por aquella noche en el Delmonico. La reunión no sólo cambió la música pop, cambió los tiempos”, analizó tiempo después Aronowitz.

Lo cierto es que tras aquel episodio en la literatura beatle empezaron a aparecer palabras como “high” (elevado, colgado, volado, colocado) o “grass” (hierba) y canciones que de alguna u otra manera hacían mención a la marihuana, como “A Day in the Life”, o “With a Little Help from My Friends”. 

Lo mismo corre para Dylan, quien apenas un año y medio después editó Blonde on blonde (1966), que abre con Rainy Day Women ♯12 & 35, un himno directo al corazón en el que entre risas lanza “Everybody must get stoned”. El tema fue prohibido en muchas emisoras de esa época, pero igualmente alcanzó el N° 2 en los rankings estadounidenses.

En los Beatles, Paul escribió el primer tema enteramente referido a la marihuana: “Got to Get You into My Life”, incluido en Revolver, también de 1966. 

“Es una canción sobre eso, no se trata de una persona, sino de la marihuana. Es una oda a la marihuana como si otro escribiera una oda al chocolate. Me gustaba, no me hacía pasar malos momentos y para mí servía para expandir la mente, literalmente”, detalló. Estos son los primeros versos de la canción:

“Estaba solo, salí a dar una vuelta
no sabía qué iba a encontrar
otro camino donde yo
pudiera ver una manera distinta de pensar”.

Si bien ya durante el rodaje de la película Help! En febrero de 1965, los Beatles grabaron y filmaron escenas ahumadas de cannabis, es sobre todo en el disco Rubber Soul (diciembre de 1965), que la marihuana cobró un papel significativo en la búsqueda artística. 

Los Beatles no cometieron mayor exceso que fumar porros y sentarse a componer o grabar. “Se estaba investigando la idea de que la música podía realizarse mediante la marihuana, así que uno fumaba un porro, y después se sentaba al piano y pensaba: ‘Ah, esta podría ser una muy buena idea’”, contó McCartney. 

Rubber Soul podría considerarse uno de los discos más fumetas de la historia. “Es el disco del porro”, confirmó Lennon en 1972. Se trata de una obra que representa un quiebre estilístico en la biografía de la banda, que, a partir de entonces, se vuelve más compleja y madura. 

Ya su título contiene claves de humor cannábico: “Rubber soul” traducido literalmente sería “Alma de goma”. Pero, además, es una referencia irónica al género musical negro que muchos rockers ingleses empezaban a experimentar, y por el cual eran señalados en Estados Unidos (a los Rolling Stones los habían criticado por hacer “soul de plástico”). 

La grabación de Rubber Soul fue el click que abrió múltiples ventanas y que inició un camino colorido y distinto y bastante hippie (al menos por un tiempo) para los Beatles, ya después con Revolver, Magical Mystery Tour o Sgt. Pepper. “Dylan nos inició a todos en la marihuana y en realidad nos abrió una clase diferente de sensibilidad; más como los músicos de jazz”, recordó Paul en Hace muchos años.

Lennon defendió como un militante el consumo de cannabis, a partir de la campaña que llevó al frente Allen Ginsberg, lo que le valió la persecución del gobierno de Nixon. “Lo único que puede asegurarse respecto de la marihuana es que no es violenta”, remarcó John en un discurso en Canadá en los 70. 

Paul también bajó su línea en el libro de Miles: “Si alguien me pide un consejo de verdad, le diría que se mantuviera limpio. Pero en un mundo estresante, todavía diría que la marihuana fue una de las mejores drogas tranquilizantes. La gente tiende a quedarse dormida bajo su efecto en lugar de ir a cometer un asesinato”.

¿Qué hubiera sucedido con nuestros gustos, influencias y con nuestros estantes de discos, si ese día Bob, en lugar de ir hasta el Delmonico, se hubiese quedado leyendo en su sillón? … Se le atribuye a Platón una frase que podría ser el epígrafe de la foto de aquel encuentro: “Cuando cambia el humor de la música, tiemblan los muros de la ciudad”. 

¿Por qué no creer que ese viernes de agosto de 1964 comenzó, de verdad, la revolución de los años 60? 

Tal vez sea como le dijo McCartney a Barry Miles: “Para mí, la década de los ’60 es como el futuro, es como si no hubiera sucedido. Siento que esa década está por llegar. Y nos encontramos en una suerte de distorsión del tiempo y aún está por venir”.

Información sobre los Beatles y la marihuana (preguntas frecuentes)

¿Cuándo probaron la marihuana los Beatles?

El primer porro de marihuana de The Beatles fue en la noche del viernes 28 de agosto de 1964, en la suite del hotel Delmonico de Nueva York. En 2001, Donald Trump, compró el hotel para construir viviendas y lo llamó The Trump Park Avenue.

¿Qué música de los Beatles está inspirada en la marihuana?

El primer tema de los Beatles enteramente referido a la marihuana fue “Got to Get You into My Life”, en el disco Revolver (1966). No obstante, años antes, desde que probaron el primer porro en 1964, encontramos distintas referencias a la marihuana. En el rodaje de la película Help (1965) filmaron escenas fumetas, y muchas canciones hacen mención a la hierba, como “A Day in the Life”, o “With a Little Help from My Friends”. Su disco más fumeta es Rubber Soul (1965), según Lennon, porque se inspiraban fumando porros para escribir las canciones.

Fero Soriano
Periodista especializado en la historia del cannabis. Autor del libro "Marihuana, la historia. De Manuel Belgrano a las copas cannábicas". En poco más de dos décadas de periodismo, fue distinguido [...]

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