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Sativa vs Indica: ¿Conoces las diferencias?

Sativa vs Indica, ¿conoces las diferencias?

¿Qué diferencias existen entre cannabis sativa e indica?

En la industria de la marihuana, es habitual la diferenciación entre tipos de cannabis según si tienen un efecto sativa o indica. El efecto indica se asocia popularmente con la relajación y el alivio del dolor, mientras que al cannabis llamado de tipo sativa se le atribuyen efectos estimulantes. No obstante, la separación entre indica y sativa es, muchas veces, inexacta y confusa. En el presente artículo, ahondamos en la materia. ¿Qué es realmente un cannabis de efectos sativa o indica? ¿Qué componentes son los responsables del efecto relajante o estimulante de la marihuana o cannabis CBD? 

Una especie botánica: Cannabis sativa

Primero de todo, haremos una referencia a la denominación científica que reciben todas las plantas de cannabis, incluidas el cáñamo y la marihuana: Cannabis sativa L. En este caso, “sativa” hace referencia a la especie botánica y no guarda ninguna relación con el efecto o sensaciones que produce en el organismo el consumo de la misma.

Quien describió por primera vez a la especie de planta Cannabis sativa L. fue Carolus Linnaeus en 1753, que conocía a las plantas de cáñamo que eran cultivadas en Europa [1]. Unos años después, en 1785 Jean-Baptiste Lamarck describió lo que él creía era otra especie del género Cannabis, con plantas de la India, a las cuales denominó Cannabis indica [1]. La diferencia principal entre las plantas de C. sativa descritas por Linnaeus y por Lamarck en ese tiempo, responde a las diferencias entre el cáñamo y la marihuana que vimos en una ocasión anterior. 

Actualmente, Cannabis sativa es una única especie y la denominación botánica Cannabis indica es obsoleta. Además, también se ha descubierto que la planta del cannabis presenta una gran variabilidad tanto en su material genético (variación genotípica) como en sus características físicas (variación fenotípica) [2-4]. No obstante, las palabras “índica” y “sativa” deambulan por la industria. Pero, ¿realmente existen tales agrupaciones dentro de la especie de C. sativa? y, ¿estas agrupaciones determinan los efectos que sentimos al consumir la planta?  

¿Existen tipos de cannabis dentro de la especie Cannabis sativa? 

Sí, la especie Cannabis sativa tiene diferentes agrupaciones o linajes. Sabemos de al menos dos linajes de plantas tipo marihuana, que se usan médica o recreativamente. También conocemos al menos un linaje de plantas tipo cáñamo [3, 5, 6]. Sabemos también, que la planta de C. sativa se puede usar para gran cantidad de aplicaciones, entre las que se encuentran la medicina, alimentación, papel, ropa, pinturas, productos de aseo personal, material de construcción y material aislante, plásticos, baterías y biocombustible, entre otros [7]. 

Como pueden ver, podríamos construir nuestras viviendas y automóviles, hacerlos funcionar, limpiarnos, vestirnos, comer y fumar de la misma planta. Y eso se debe a la enorme variedad genotípica y fenotípica del cannabis, que permite desarrollar distintos linajes de plantas para diversas finalidades.

Variación fenotípica del Cannabis sativa

La planta de Cannabis sativa presenta una extraordinaria variación fenotípica, es decir, apariencias físicas distintas. Hay variación en altura de la planta y en las características de la hoja (ej. ancho y número de folíolos) [4], en la producción de cannabinoides y terpenos [8], en tiempo de floración [9], ¡y también en la apariencia de sus cogollos! Toda esta variación fenotípica explica por qué la planta es tan versátil en sus usos.

Variación genotípica del Cannabis sativa

La planta del cannabis también presenta una gran variación genética (en el ADN, el genoma o material genético). Aunque no ha habido comparaciones exactas, al menos en algunas partes de su genoma, Cannabis sativa puede tener más diversidad que otras especies de plantas cercanas [10].  Probablemente, esta variabilidad genética del cannabis lleva a su variación fenotípica, que a su vez conlleva de nuevo a la multitud de usos que tiene la planta.

Podríamos construir nuestras viviendas y automóviles, hacerlos funcionar, limpiarnos, vestirnos, comer y fumar de la misma planta. Esto se explica por su extraordinaria variabilidad fenotípica y, al parecer, también genotípica.

Diferencias sativa vs indica
Diferencias entre marihuana indica y sativa (infografía)

“Sativa” vs “indica”:  sólo para confundirnos

Por todo lo explicado anteriormente, C. sativa es una única especie, y las agrupaciones ‘indica’ o ‘sativa’ de cogollos con características fenotípicas particulares no son correctas. No es posible clasificar el efecto que producirá en el cuerpo el consumo de marihuana o cannabis CBD sólo por la forma o el color de sus hojas, la altura de la planta o por la riqueza en algún componente tipo cannabinoide o terpeno

Los rasgos físicos (fenotipo) del cannabis no son un buen indicador del efecto que producirá en el cuerpo. 

Primero, sabemos que la clasificación “sativa” e “índica” no está relacionada al quimiotipo o compuestos químicos que contiene la planta [8]. El conjunto de compuestos que se encuentran en una planta nombrada comercialmente como “sativa” son completamente independientes a aquellos compuestos que se encuentran en otra planta también denominada coloquialmente “sativa”, o en alguna denominada “indica”. En otras palabras, los compuestos bioquímicos que produce la planta son independientes a las agrupaciones indica y sativa [8]. 

Por lo tanto, no hay una morfología específica de cannabis que determine su perfil cannabinoide, terpenoide o flavonoide, lo cual hace imposible clasificarlo a simple vista como efecto sativa (estimulante) o indica (relajante). Es decir, estas agrupaciones comerciales no están basadas en el quimiotipo de la planta, y, otras características fenotípicas, como lo son la altura, o las características de la hoja son independientes del quimiotipo. Entonces, queda la duda, si realmente estas denominaciones comerciales describen los efectos al consumir las diferentes variedades de C. sativa.

Además, las plantas designadas como “sativa” o “indica” no necesariamente están relacionadas en su genoma. Estas denominaciones podrían ser completamente independientes de la relación que existe entre los individuos. Por lo tanto, dos plantas “sativa” pueden ser igual o menos relacionadas genéticamente a una “sativa” o a una “indica” [3, 6].

¿Efecto indica o sativa tiene relación con el contenido en cannabinoides como el THC o el CBD? 

Al parecer, ni el contenido en THC, ni el contenido en CBD u otros cannabinoides, determinan un efecto relajante o estimulante del cannabis. Se necesita mucha investigación para entender la relación entre los compuestos del cannabis, sus combinaciones, y los efectos que éstos producen al consumirlos. 

Las diferentes características fenotípicas, como son el color de la planta, el tamaño y forma de las hojas, la cantidad y tipo de cannabinoides y terpenos que contiene, su altura, y su supuesta proveniencia, no están correlacionados con estos grupos “sativa” o “indica” [4].

Estas características físicas no están asociadas la una con la otra, y, por el proceso biológico de la recombinación, se pueden romper estas asociaciones, si es que en algún momento existían. Entonces, una planta alta con una hoja angosta puede tener alto contenido en THC, y una planta baja con hoja ancha también puede ser rica en THC y tal vez ambas puedan producir un efecto similar. Todas estas características son independientes. En otras palabras, puedes ser alto, con ojos azules y pelo de color castaño; o alto, con ojos café y pelo de color negro. Estas características son independientes la una de la otra.

Por lo tanto, “sativa” e “indica” son términos comerciales que utilizan los vendedores de cogollos para designar un efecto sedativo o energético de la marihuana, pero no corresponden necesariamente con una morfología o composición determinada, ni son un buen indicativo del tipo o cantidad de cannabinoides. Tampoco se sabe si realmente estas denominaciones comerciales están relacionadas a los efectos que produce el producto al consumirlo ya que no hay estudios al respecto. Ocurre lo mismo con las denominadas “híbridas”, que supuestamente son cruces entre las “sativa” e “indica”.

“Sativa” e “indica” son términos comerciales que utilizan los vendedores de cogollos para designar un efecto sedativo o energético de la marihuana, pero no corresponden necesariamente con una morfología o composición determinada.

¿Cómo agrupar los efectos de consumir una variedad de cannabis?

Entonces, ¿Cómo hacemos para agrupar o referirnos a los efectos que buscamos cuando queremos consumir alguna variedad de C. sativa? Es bastante comprensible que los consumidores de cannabis (C. sativa), particularmente los que buscan sus beneficios médicos, quieran especificar los efectos que buscan conseguir del consumo de la planta. Es por ello por lo que algunos dispensarios adoptaron cierto lenguaje como variedades que te hacen sentir activo y enérgico, o pasivo y calmado, en vez de sativa e indica.  Además, hay muchos otros factores que pueden afectar a cómo se siente una persona después de consumir marihuana, como la variedad y el método de consumo. Los consumidores de marihuana deben experimentar para encontrar lo que mejor les funciona.

Tal vez sea menos confuso describir las cepas con adjetivos de cómo nos hacen sentir, como “energético” o “sedativo”, en vez de usar las denominaciones sativa, índica o híbrida.

Indica y sativa efectos
Los consumidores de cannabis, a la hora de comprar marihuana, buscan variedades con efectos sativa (enérgico, vigorizante) o indica (relajación, sedativo).

¿Existen compuestos del cannabis relacionados con un efecto relajante y estimulante?

La planta Cannabis sativa produce una cantidad de compuestos entre cannabinoides, terpenos y flavonoides, entre otros, y muchos de estos podrían estar relacionados con diferentes efectos en el organismo. Ahora, en C. sativa, no sabemos exactamente cuáles son los fitoquímicos responsables de efectos en particular, especialmente porque la planta produce muchísimos y las variedades difieren en el tipo, tasa, y conjunto de estos compuestos.  

El cannabis produce gran variedad de compuestos, como cannabinoides y terpenos, cuya interacción entre sí podría dar lugar a diferentes efectos sobre el organismo. Es lo que se conoce como efecto séquito.  

El efecto séquito: ¿clave en los efectos relajantes o estimulantes del cannabis?

Hay quienes proponen al efecto séquito (entourage effect, en inglés), como el conjunto de compuestos actuando en unísono para producir un efecto en particular [11, 12]. Todos los compuestos que produce la planta, que pueden llegar a ser cientos, dependiendo de cómo se cuenten, podrían estar actuando en conjunto para producir un efecto que se ha denominado como el “efecto séquito”.  

 Aunque aún no tenemos evidencia fehaciente que apoye este efecto séquito, sí sabemos que el CBD y el THC pueden llegar a tener acciones contrarias en nuestro sistema endocannabinoide. También, se sabe que el consumir THC sólo aislado puede llegar a ser poco placentero y que las sensaciones mejoran cuando se administra junto con el CBD [13, 14]. Estos resultados sugieren que al menos estos dos cannabinoides pueden estar actuando acorde para producir efectos en particular. 

Anecdóticamente, dicen que puede haber variedades que, aunque tengan menor cantidad de THC de por ejemplo, sólo el 18%, pueden ser más psicoactivas que otras variedades con mayor cantidad de THC, de por ejemplo el 28%. Esto podría ser debido a la presencia de otros compuestos, incluyendo el CBD y los terpenos. Claro está, que estas anécdotas hay que estudiarlas de manera metódica, para entender si esto es realmente una posibilidad.  

Quimiotipos de Cannabis sativa para clasificar los tipos de planta y sus efectos

Las variedades de cannabis difieren en sus quimiotipos o composición química, como cannabinoides y terpenos que producen. De estos compuestos depende en gran parte el efecto que tendrá la planta sobre el organismo. Aunque algunos proponen clasificar a las plantas con una especie de “código de barras” que indique el conjunto de compuestos que contiene y su abundancia, ¿será esta la mejor manera de clasificar a estas plantas? 

Esta pregunta surge por varias razones. Primero, porque cada vez encontramos más compuestos diferentes en la planta. Hay unos cannabinoides nuevos como lo son el THCP [15], ¡y el último que llegó a mi vida la semana pasada fue el HHC! Por lo tanto, ¿qué tal que en algunos años, o tal vez mañana, descubramos otro nuevo compuesto? ¿Nos dañaría entonces este nuevo compuesto la clasificación por quimiotipo? O qué tal, que haya un compuesto que un laboratorio no alcanzó a medir porque se encuentra en muy pequeñas cantidades, ¿dañaría entonces esto nuestro esquema de clasificación?

¿Sabemos realmente qué efecto tienen los componentes del cannabis en el cuerpo?

Por último, no sabemos exactamente cómo actúan estos compuestos en el organismo y si en realidad estos tienen grandes efectos en nuestras sensaciones. Por ejemplo, sabemos que en los efectos del alcohol hay diferencias dependiendo de si comimos, de nuestro estado de ánimo, incluso en el sexo [16, 17] y la raza [18]. ¿Existirá esto para el consumo de cannabis también? En otras palabras, ¿sería diferente el efecto si se toma después de haber comido, o si no hemos dormido? Y, sobre aquel compuesto en pequeñas cantidades del que indagamos arriba, ¿tendrá efectos en nuestras sensaciones, pese a sus pocas cantidades?

Hay muchos otros factores que pueden afectar a cómo se siente una persona después de consumir marihuana. Los consumidores de marihuana deben experimentar para encontrar lo que mejor les funciona. 

A medida que avance la investigación en Cannabis sativa, también conoceremos más respuestas a estas incógnitas. Espero haya sido de tu agrado este escrito sobre los nombres coloquiales “indica” y “sativa” y que hayas quedado con deseos de aprender más sobre esta interesante plantica.

Referencias bibliográficas

1. Watts, G., Science commentary: Cannabis confusions. BMJ: British Medical Journal, 2006. 332(7534): p. 175.

2. Kovalchuk, I., et al., The Genomics of Cannabis and Its Close Relatives. Annual Review of Plant Biology, 2020. 71.

3. Vergara, D., et al., Genetic and Genomic Tools for Cannabis sativa. Critical Reviews in Plant Sciences, 2016. 35(5-6): p. 364-377.

4. Vergara, D., et al., Widely assumed phenotypic associations in Cannabis sativa lack a shared genetic basis. PeerJ, 2021. 9.

5. Vergara, D., et al., Genomic evidence that governmentally produced Cannabis sativa poorly represents genetic variation available in state markets. Frontiers in plant science, 2021: p. 1502.

6. Sawler, J., et al., The Genetic Structure of Marijuana and Hemp. PloS one, 2015. 10(8): p. e0133292.

7. Ahmed, A.F., et al., Hemp as a potential raw material toward a sustainable world: A review. Heliyon, 2022: p. e08753.

8. Smith, C.J., et al., The Phytochemical Diversity of Commercial Cannabis in the United States. bioRxiv, 2021.

9. Stack, G.M., et al., Season‐long characterization of high‐cannabinoid hemp (Cannabis sativa L.) reveals variation in cannabinoid accumulation, flowering time, and disease resistance. GCB Bioenergy, 2021. 13(4): p. 546-561.

10. Pisupati, R., D. Vergara, and N.C. Kane, Diversity and evolution of the repetitive genomic content in Cannabis sativa. BMC genomics, 2018. 19(1): p. 156.

11. Russo, E.B., Taming THC: potential cannabis synergy and phytocannabinoid-terpenoid entourage effects. British Journal of Pharmacology, 2011. 163(7): p. 1344-1364.

12. McPartland, J.M. and E.B. Russo, Cannabis and cannabis extracts: greater than the sum of their parts? Journal of Cannabis Therapeutics, 2001. 1(3-4): p. 103-132.

13. Carter, G.T., et al., Cannabis in palliative medicine: improving care and reducing opioid-related morbidity. American Journal of Hospice and Palliative Medicine, 2011: p. 1049909111402318.

14. Calhoun, S.R., G.P. Galloway, and D.E. Smith, Abuse potential of dronabinol (Marinol®). Journal of psychoactive drugs, 1998. 30(2): p. 187-196.

15. Citti, C., et al., A novel phytocannabinoid isolated from Cannabis sativa L. with an in vivo cannabimimetic activity higher than Δ9-tetrahydrocannabinol: Δ9-Tetrahydrocannabiphorol. Scientific reports, 2019. 9(1): p. 1-13.

16. Kerr-Corrêa, F., et al., Patterns of alcohol use between genders: A cross-cultural evaluation. Journal of Affective Disorders, 2007. 102(1-3): p. 265-275.

17. Thomasson, H.R., Gender differences in alcohol metabolism. Recent developments in alcoholism, 2002: p. 163-179.

18. Lee, H., et al., Asian Flushing: Genetic and Sociocultural Factors of Alcoholism Among East Asians. Gastroenterology Nursing, 2014. 37(5): p. 327-336.


 

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Todo lo que hay que saber del secado y curado del cannabis

Secado y curado del cannabis

La impaciencia y las ganas de catar la cosecha, que tanto nos ha costado llevar a buen término, pueden hacer que no prestemos la adecuada y necesaria atención a dos procesos fundamentales: el secado y curado del cannabis. Ya tengas un cultivo de marihuana o de cannabis CBD, evita caer en la tentación de encender los cogollos rápidamente. Dedicar el tiempo necesario al secado y curado del cannabis es fundamental para obtener el máximo sabor y potencia.

¿Por qué son tan importantes el secado y el curado del cannabis? 

En no pocas ocasiones, el cultivador, sobre todo si es primerizo, encuentra engorroso el proceso de secar y curar sus flores, una vez recolectadas, como si no formase parte del ritual del cultivo. Craso error: Si queremos disfrutar de marihuana de primera calidad, estas etapas son tan importantes como la variedad de marihuana escogida, los abonos utilizados y las condiciones ambientales o el tipo de cultivo.

La importancia del secado en la calidad de los cogollos

Para empezar, el secado es fundamental, porque si el cannabis no pierde una parte importante del agua y la clorofila de sus tejidos, ni el THC, ni el CBD, ni ninguno de los cannabinoides de la planta, adquieren las propiedades adecuadas para el consumo humano. Es decir, permanecen inactivos, en su estado ácido (THCa, CBDa…). Éstos se activan gracias a la descarboxilación, al aplicarles calor a altas temperaturas, por ejemplo con la combustión. Pero hay más, y es que los cogollos no descarboxilan correctamente sus cannabinoides si no han perdido suficiente humedad.

La importancia del curado

Por su parte, el curado, si bien no es un proceso tan indispensable como el secado (ya que nuestras flores, si han perdido esa humedad, ya serán aptas para el consumo) sí que es la guinda del pastel, que nos hará disfrutar de todos los matices y propiedades de nuestros frutos y de sus cannabinoides, como el cannabidiol. El curado, por un lado, prolonga del secado, a un ritmo y con unas condiciones óptimas, y, por otro, detiene la degradación de las flores y ayuda a su conservación, para que sus cualidades mejoren aún más; además de prevenir la aparición de moho.

¿Cómo realizar un buen secado? 

El objetivo del secado es reducir la humedad de nuestros frutos. Los cogollos recién cosechados, tienen una humedad aproximada del 75%, y hemos de conseguir reducirla a un 15%. ¿Cómo? Siguiendo estos pasos:

1- Un buen secado empieza eligiendo el momento adecuado para la cosecha y manicura de nuestras flores. 

Si no hemos cosechado en el momento oportuno, porque nos hemos precipitado o porque lo hemos hecho tarde, dará igual si secamos correctamente, el resultado final no será bueno. Hemos de cosechar en el punto óptimo de madurez de los cogollos, cuando los tricomas tengan, en su mayoría, un tono lechoso, con algunas motas ámbar. También será imprescindible haber realizado un lavado de raíces (regando solo con agua) durante la semana anterior a la cosecha.

2- Realizar correctamente la manicura de las flores de marihuana 

Las hojas internas de los cogollos dificultan tanto el secado como el curado, además de que son desagradables para el consumo y con un nivel muy pobre de cannabinoides. Hay muchas técnicas para ello, la más habitual es empezar por las flores más grandes. De la misma forma, es mejor que empieces a cortar las hojas más prominentes, hasta dejar los cogollos bien limpios. Hazlo con unas tijeras de poda con muelle, que te facilitarán mucho la tarea. Una cuestión importante es decidir si dejamos las ramas o no, y esto dependerá del método de secado que usemos para secar, como veremos en el punto 4.

Secado y curado del cannabis: El manicurado de los cogollos
Limpiar los cogollos para eliminar las hojas.

No te recomendamos que dejes tus cogollos totalmente «pelados», aprovecha las hojas de azúcar, llamadas así por la capa de tricomas que las recubre. Se trata de las hojas que se suelen desarrollar junto a los cogollos, que se pueden fumar. Puede que las hojas de azúcar no sean tan abundantes en resina como los propios cogollos, pero su concentración relativamente alta las hace valiosas. En Cannactiva, las utilizamos en el Trim Candy Krush, con mucho éxito entre nuestros clientes.

3- Elije el espacio idóneo para curar la marihuana 

Una vez tengas tus flores limpias será el momento de seleccionar el espacio ideal para el secado (o más bien tenlo pensado de antes). Este deberá ser un lugar oscuro y seco, pero, a la vez, fresco y con ventilación. La temperatura debería oscilar entre los 18ºC y los 24ºC. Y la humedad sobre el 50%. Y cuando hablamos de ventilación hay que tener cuidado con las fuertes rachas de aire. El aire no debe darle directamente, o muy fuerte, a nuestra weed; más bien que circule suave a su alrededor. Si no tenemos un espacio a nuestra disposición con esas características, deberemos provocarlas nosotros con aparatos (ventiladores, calefactores, aires acondicionados, humidificadores…), pero esto no es lo ideal.

4- Escoge el método más conveniente. 

Hay varias técnicas que puedes usar para realizar el secado, pero las más habituales son dos: colgar las flores boca abajo de cuerdas, al estilo de como se tiende la ropa, o usar mallas de secado.

El método más tradicional es el primero, porque es el más barato y no necesitamos más que cuerda y espacio. Para esta técnica hay que tener en cuenta dos cosas fundamentales: primero, nos ayudará que hayamos dejado las ramas al cosechar, con varios nudos o bifurcaciones, para que sea más fácil colgar las plantas para secar las flores. Después, que dependiendo del tamaño de la cosecha, necesitaremos un espacio bastante amplio.

Para el segundo método, las mallas de secado suelen ser verticales, con varios niveles, lo que nos permite optimizar el espacio. Para esta técnica sí que será recomendable quitar las ramas al cosechar. Las flores no deberán quedar demasiado apelotonadas unas encima de las otras. Intentaremos que haya espacio entre ellas, para que corra el aire y se sequen mejor.

Secado de los cogollos
Secado de los cogollos

5- El tiempo de secado del cannabis. 

Lo ideal es esperar de dos a tres semanas. Después de este tiempo lo normal es que las flores hayan perdido la humedad necesaria. Aunque esto puede variar, y dependerá también de la variedad, el tipo de cultivo y las condiciones de secado. Para asegurarnos de que está seco haremos el truco de la rama partida: partir algún cogollo o rama cuando éste se rompa fácilmente con los dedos, y no se doble mucho la rama, será indicativo de que el trabajo está hecho. Pero en ningún caso debemos pretender acelerar ese tiempo con más temperatura o menos humedad, porque podríamos degradar sus propiedades. Aunque, si tienes dudas, no te preocupes, el curado te ayudará a conseguir el resultado óptimo.

¿Cómo realizar un buen curado?

Con un buen curado lograremos preservar los sabores, aromas y cannabinoides de la planta, como el CBD y sus terpenos, conservando al máximo todas sus propiedades organolépticas y así optimizar la calidad de los cogollos. El nivel de humedad deberá quedar en un 8% o 10%. Para ello, deberemos:

1- Asegurarnos de que hemos realizado el secado correctamente

Si has seguido los pasos anteriores para un buen secado correctamente, no tendrás ningún problema. Ante la duda, haz el truco de la rama partida

2- Limpiar bien las flores. 

Si hemos dejado las ramas para el secado, aquí sí que tendremos que quitarlas. El objetivo es que los cogollos queden lo más limpios posibles.

3- Utilizar recipientes adecuados

Lo más habitual es usar botes de cristal, que se puedan cerrar herméticamente. El tamaño marcará un poco la cantidad de cosecha, pero no uses botes demasiado grandes, donde quepan muchísimos cogollos. Si tienes mucha cosecha, es mejor que la repartas en distintos recipientes. 

Si tradicionalmente se usa el cristal es porque es un material muy limpio y hermético, que conserva bien y con el que podrás ver el estado de tus flores desde fuera. También podrás usar cajas de madera, tarros de cerámica, tuppers… Lo importante es que cierren herméticamente. 

4- Introducir correctamente las flores o cogollos de marihuana

Llena los recipientes, pero no hasta el tope. Lo ideal es que haya un poco de espacio vacío, aproximadamente llena un 75%. Y nada de presionar o apelotonarlas. Después, cierra bien el recipiente, que quede hermético.

5- Poner los tarros en un lugar oscuro, fresco y seco.  

La temperatura debe rondar los 20ºC y la humedad ser un poco más alta que en el cuarto de secado, en torno al 60%.

6- Durante el proceso de curado, abrir de vez en cuando los recipientes

Durante la primera semana o 10 días, deberás abrir a diario tu envase, al menos una vez, durante 5 o 10 minutos, para dejar que se airee. Si lo haces 2 o 3 veces al día, también estará bien. Pasado ese tiempo, con abrir los envases cada 2 o 3 días será suficiente. Aprovecha los tiempos de apertura para comprobar el estado de las flores. Si ves señales de moho es que algo no estás haciendo bien.

7- ¡Paciencia durante el curado de la marihuana! 

El tiempo para un buen curado puede oscilar entre las 2 semanas y los 2 o 3 meses, o incluso más; dependerá de la variedad y las condiciones del curado. Eso sí, pasados los 6 meses las flores podrían empezar a degradarse. Pero tranquilidad, eso no significa que tengas que esperar 3 meses hasta poder disfrutar de tus flores. 

En realidad, como hemos dicho, podrás catarlas una vez hayas realizado el proceso de secado, solo que, y lo notarás, si tienes paciencia y no te acabas la cosecha pronto, comprobarás que la hierba que lleva un mes curándose estará mejor que la de los primeros días. Verificarás el nivel de curado presionando con suavidad las flores: si notas humedad o que no crujen, es que no estarán totalmente curadas.

Después del curado simplemente deja las flores de CBD en un recipiente opaco y perfectamente cerrado al vacío, así te aguantarán incluso años. Y, ahora sí, ¡a disfrutar de tus excelentes frutos!

En Cannactiva ya hemos hecho todo este proceso por ti: ¡Disfruta de las flores de CBD de la mejor calidad! Descubre las variedades de cannabis CBD que te ofrece Cannactiva:

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Cáñamo vs. Marihuana, ¿Cuáles son sus diferencias?

Cáñamo vs. Marihuana

¿El cáñamo y la marihuana son la misma planta?

Probablemente pienses que el cáñamo y la marihuana son la misma planta. Pero ¿sabías que, aunque son la misma especie Cannabis sativa L., presentan muchas diferencias entre sí? En este artículo analizaremos lo que separa a estas dos plantas, así como las similitudes entre el cáñamo y la marihuana.

Similitudes biológicas entre el cáñamo y la marihuana

Cannabis sativa es una planta que produce flores, es decir, es parte de las angiospermas. Esta planta, junto con la especie existente más cercana Humulus sp. (el lúpulo, ingrediente importante para la elaboración de la cerveza) pertenecen a la familia Cannabaceae. Algo interesante que comparten ambas especies, además del hecho de que con una se hace cerveza y la otra es marihuana, es que son plantas dioicas. Las plantas dioicas son aquellas que tienen diferentes sexos y sus flores son o macho o hembra, en diferentes individuos. Sólo aproximadamente el 6% de las plantas angiospermas son dioicas, la mayoría son monoicas o hermafroditas, en donde un mismo individuo produce flores de ambos sexos [1-3].

El género Cannabis, sólo cuenta con una especie, Cannabis sativa L. La palabra ‘sativa’ viene de la palabra en latín para “cultivo” o “cultivada”, y fue descrita por Carolus Linnaeus en 1753 [4]. Linnaeus conocía las plantas de C. sativa cultivadas en Europa para fibra o grano, es decir, el cáñamo.

La planta del cáñamo industrial tiene una apariencia alargada. Se caracteriza por ser de gran altura, poco ramificada y algunas con alto rendimiento en semilla, que se utiliza para la elaboración de aceite o alimento.

Luego, unos años más tarde en 1785, Jean Baptiste Lamarck describió unas plantas de Cannabis que él denominó como Cannabis indica con unos especímenes de la India [4]. Estos especímenes tenían un fenotipo (apariencia física) diferente a aquellos descritos por Linnaeus, ya que eran usados por la producción de compuestos como lo son los cannabinoides. Mejor dicho, estos eran marihuana. Esta historia nos sirve para explicar que el uso dado a la planta marcaría unas características diferenciadas

Las plantas de cannabis destinadas a la extracción de cannabinoides, como la marihuana y el cannabis CBD, tienen una estructura redondeada. Presentan menor altura que el cáñamo industrial, son más ramificadas y tienen inflorescencias (cogollos) bastante desarrollados o grandes.

Aunque la industria de cannabis usa estos indicativos ‘indica’ y ‘sativa’, realmente estas denominaciones no significan mucho, pero esa es historia para otro post. Actualmente, desde el punto de vista botánico, ambas plantas, el cáñamo y la marihuana, se clasifican dentro de la especie Cannabis sativa. Dentro de ésta, se distinguen diferentes grupos o linajes, que a su vez son divididos en distintas variedades.

¿Cuál es la diferencia entre el cáñamo y la marihuana?

Biológicamente, hay diferencias entre el cáñamo y la marihuana. Aunque en la actualidad reconocemos solamente a una especie Cannabis sativa, esta especie tiene bastante variación tanto fenotípica (física) como genotípica (en su genoma o material genético, el ADN de la planta). Y, dentro de la especie de C. sativa, hay varios grupos o linajes, que son conjuntos de individuos que son más cercanos entre sí. Por ejemplo, aquellos individuos que se usan para extraer fibra o grano son más cercanos entre sí y comparten más de su ADN (material genético) que con aquellos usados para la producción de compuestos cannabinoides que se usan médica o lúdicamente.

Diferencias entre Cañamo y Marihuana
Diferencias entre cáñamo industrial y marihuana y cannabis CBD. Las plantas destinadas a la obtención de cannabinoides tienen más similitudes entre sí, que aquellas destinadas a la producción de materias primas como fibra para textiles, usos industriales o alimentarios.

Las plantas de cáñamo destinadas a la obtención de semillas o fibra son más cercanas entre ellas. En cambio, las plantas de Cannabis sativa cultivadas para la obtención de cannabinoides THC o CBD, como la marihuana o el cannabis CBD, son más parecidas entre ellas y más lejanas a las plantas de cáñamo para grano o fibra.

Diferencias genéticas entre cáñamo y marihuana

En otras palabras, las plantas de Cannabis sativa (aquellos individuos) que se usan como cáñamo tradicional, para la producción de sus tallos, de donde se obtiene fibra para ropa o papel, o para la producción de semilla o grano, que es comestible en snacks o granola, por ejemplo, o de donde se obtiene aceite de cáñamo, son más cercanos entre sí y comparten más de su ADN. En cambio, estos individuos de cáñamo están más lejanos y comparten menos de su ADN con aquellas plantas de C. sativa usadas para la producción de compuestos como lo son los cannabinoides, conocidos como marihuana o cannabis CBD

Las plantas de marihuana y aquellas que producen CBD son genéticamente más cercanas entre sí que con aquellas plantas de cáñamo destinados a uso industrial. Sin embargo, hay algunas variedades altas en CBD que son híbridos entre aquellas plantas de marihuana altas en CBD y de cáñamo industrial, como lo es la variedad Otto II [5].  No obstante, tanto los individuos de cáñamo como los de marihuana pertenecen a la misma especie C. sativa y se pueden cruzar entre sí.

A pesar de que normalmente se engloba dentro del cáñamo industrial al Cannabis sativa para flores CBD, estas plantas pueden estar más cercanas a la marihuana que al cáñamo industrial.

¿Las plantas de cáñamo industrial producen cannabinoides?

Las plantas de cáñamo también pueden producir cannabinoides, pero usualmente estos son producidos en menor proporción y las plantas no son cultivadas con estos fines, sino para extraer fibra o grano.

Hay varios tipos de cáñamo para fibra o grano y doble propósito (aquellos usados para ambos fines: la fibra y la semilla). Aquel cáñamo industrial (para fibra) es cultivado por su tallo, de donde se extrae la fibra. También de ahí se extrae la ‘estopa de cáñamo’ que se puede usar en material de construcción similar al concreto hempcrete o material aislante. Variedades como Fibranova, Finola, o Carmagnola, son conocidas por sus tallos. Por otro lado, la variedad USO31 es conocida por su semilla para grano, de donde se extrae aceite de cáñamo de uso alimentario.

¿Qué tipo de plantas se utilizan para producir cannabinoides?

Las variedades de marihuana tienen nombres bastante coloquiales y no han tenido un historial de cultivo como las de cáñamo. Estas tienen nombres como Punto Rojo o Jack Herer, pero estos nombres responden a variedades comerciales y no tienen mucha significancia biológica.

¿Hay rasgos físicos diferenciados entre las plantas de marihuana, cannabis CBD y cáñamo para fines industriales?

Hay rasgos físicos (fenotipos), que son comunes en aquellas plantas tipo marihuana y en las de cannabis CBD, y otros fenotipos comunes en las plantas de cáñamo para fines industriales. Por ejemplo, las plantas de cáñamo para fibra o grano son altas, con pocas ramas y muy delgadas. Estas plantas de cáñamo pueden llegar a medir 4 o 6 metros. 

Por el contrario, las plantas tipo marihuana suelen tener muchas ramas (alta ramificación), sus tallos son bastante gruesos con un diámetro alto, y la inflorescencia en la planta hembra es bastante grande. Aunque las plantas de marihuana pueden producir muchísimos compuestos, entre los que se encuentran los cannabinoides, terpenos, y flavonoides; la industria divide a las plantas en la producción de los dos cannabinoides más conocidos: el THC y el CBD. 

¿Qué son los cannabinoides?

Los cannabinoides son compuestos que produce la planta Cannabis sativa que interactúan con nuestro sistema endocannabinoide y tienen propiedades medicinales [6-8], o psicoactivas [9-11]. Sin embargo, la planta de Cannabis sativa produce muchísimos compuestos, alrededor de cientos, dependiendo de cómo se cuantifiquen. Los más conocidos son los cannabinoides y los terpenos. Aunque los terpenos son reconocidos primordialmente por su olor y aroma, estos también pueden interactuar con nuestro sistema endocannabinoide [12-15].

Nuestro sistema endocannabinoide es otro de los sistemas dentro del cuerpo humano, así como lo es el sistema digestivo o el cardiovascular. Este sistema es responsable de regular algunas de nuestras actividades como lo son el hambre, el sueño, o el dolor [16-20]. Nuestro cuerpo, por lo tanto, produce también cannabinoides que se llaman endocannabinoides, como lo es la anandamida.

Los fitocannabinoides son aquellos cannabinoides que no son endocannabinoides y son producidos por plantas. Hay otras plantas que también producen cannabinoides, pero C. sativa produce varios de ellos y el THCA es el más conocido.

Diferencias entre el THC y el THCA

El THCA es la abreviación para el compuesto ácido Δ-9-tetrahydrocannabinólico. Las plantas de marihuana producen este compuesto en su forma acídica, es por esto por lo que este compuesto se llama ácido Δ-9-tetrahydrocannabinólico. Cuando calentamos este compuesto, éste pasa a su forma neutra y se convierte en THC, Δ-9-tetrahydrocannabinol. Esta forma neutra es la que más interactúa con nuestro sistema endocannabinoide, razón por la cual fumamos, vapeamos, o cocinamos: exponemos a estos compuestos al calor para que pasen de su forma acídica a la neutra. Este proceso se conoce como descarboxilación.

El THC es aquel compuesto con propiedades psicoactivas y es bastante regulado por los gobiernos estatales y nacionales en muchos países del mundo. Hay otros compuestos cannabinoides, como lo es el CBD, que también ha obtenido bastante fama.

Al igual que el THCA, la planta produce ácido cannabidiólico, CBDA, y al calentarlo este se convierte en la forma neutra CBD, cannabidiol. El CBD no es psicoactivo pero es psicotrópico. Es decir, sí tiene efectos en nuestro cerebro, pero no es tan embriagante o intoxicante como lo es el THC. El CBD tiene bastante perspectiva médica [21-24], aunque aún se necesita mucha investigación en éste y en todos los compuestos que produce la planta.

¿Las flores de cannabis CBD son cáñamo industrial, o marihuana?

Algunos países han tomado la palabra cáñamo y la usan para describir aquellas plantas de Cannabis sativa con bajo contenido en THCA, pero altas en otros cannabinoides como el CBDA. Las plantas de ‘cáñamo’ bajo esta definición legal no necesariamente están relacionadas a aquellas cultivadas para su fibra o semilla, y pueden tener mayor relación genética con aquellas plantas de marihuana. 

Por lo tanto, podríamos decir que las plantas de cannabis CBD que se cultivan para la obtención de flores CBD serían como una marihuana baja en THC. Es decir, se diferencian en el quimiotipo. Hay plantas de C. sativa con alto contenido en THC y bajo en CBD, otras ricas en CBD y pobres en THC, y otras con un contenido más equilibrado entre ambos compuestos [25].

El cannabis CBD podría describirse como un quimiotipo de marihuana bajo en THC. Puede tener más similitudes genéticas y fenotípicas con las plantas de marihuana, que con las de cáñamo para grano o fibra.

Diferencias legales entre cáñamo industrial y la marihuana

En Estados Unidos, la definición legal de cáñamo (en inglés, hemp) es cualquier planta que produzca menos del 0.3 por ciento de THC (<0.3% THC). La Unión Europea recientemente adoptó este límite legal de THC, y por lo tanto ahora el cáñamo europeo, al igual que en EE. UU. es aquel con un contenido igual o inferior a 0.3% THC.

Por lo general, las plantas de marihuana pueden llegar a producir hasta un 35% de THC/A, pero en promedio producen 17-20% THC/A [26]. En cambio, el contenido en cannabinoides del cáñamo industrial no suele alcanzar más del 9% en cannabinoides totales [26], pero a veces puede superar el 0.3% de THC, lo que puede traer problemas legales a los cultivadores. 

Estas definiciones legales de cáñamo pueden llegar a ser difíciles de cumplir, ya que las enzimas (proteínas) que producen estos compuestos en la planta son tanto promiscuas como descuidadas [28, 29], pero esa también es otra historia.

Las plantas de marihuana requieren de alta mano de obra, y las de cáñamo industrial, de grandes equipos

Hay muchas otras diferencias entre las plantas de cáñamo y las de marihuana, empezando por cómo se cultivan. Con las plantas de cáñamo para fibra o grano, se siembra en altas cantidades, de forma similar a como se procede con los cultivos grandes de maíz, sorgo o trigo. En cambio, las plantas de marihuana se cultivan a menor escala, de manera hortícola, similar a como se siembran los pimientos o los tomates [30]. 

Las plantas de marihuana y de cáñamo difieren en su fenotipo, la manera de cultivo, cosecha, y post cosecha.

El proceso postcosecha también es muy diferente: la marihuana exige alta mano de obra para su recolección, secado, y procesamiento. El cáñamo industrial, por el contrario, aunque también dispendioso, se recolecta con grandes equipos como trilladoras y máquinas de embalaje. El procesamiento de cáñamo, especialmente aquel para fibra de tejidos, es bastante costoso, requiere de fábricas especializadas, y de cultivos a gran escala (muchas hectáreas) para abastecerlas.

Las plantas de marihuana se cultivan de manera similar al tomate, mientras que las de cáñamo similar al maíz.

También, los fines de la industria del cáñamo son diferentes a los de la industria de la marihuana. Por ejemplo, en unos se busca alta producción de semillas, y en los otros se quiere precisamente evitarlas. ¿Qué pasa entonces si estas plantas de cáñamo y marihuana llegan a cruzarse? Por ejemplo, si son cultivadas afuera, y hay transferencia de polen entre plantas de cáñamo y de marihuana. ¿Podría evitarse esta transferencia de polen? Aunque creo que evitar la polinización va a ser difícil, sí que podría ser posible evitar la fecundación de la flor, por medio de las modificaciones genéticas, pero eso será para otro escrito.

Bueno, espero que hayas disfrutado este escrito y que hayas aprendido algo sobre el cáñamo, la marihuana, y en general la planta de Cannabis sativa. Espero contarles otra historia interesante sobre esta planta en una próxima ocasión.

Referencias bibliográficas
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